ESTADOS UNIDOS SIGUE ENVIANDO DELINCUENTES A EL SALVADOR:
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Marco Rubio, ha reanudado las deportaciones de migrantes a El Salvador, a pesar de los bloqueos judiciales que han surgido en torno a estas acciones. El lunes, se envió un grupo de 17 personas acusadas de ser miembros de pandillas, como el Tren de Aragua y la MS-13, a su país de origen. Esta operación, calificada como antiterrorista, se llevó a cabo en la noche del domingo, desafiando dos fallos judiciales que habían impedido previamente las deportaciones exprés.
Estos fallos se basaron en una antigua ley que permite la expulsión de extranjeros sin necesidad de una orden judicial, lo cual ha sido criticado y desafiado en los tribunales.El regreso a la aplicación de esta ley, conocida como la Ley de Enemigos Extranjeros, ha generado controversia, ya que solo se había utilizado en situaciones excepcionales, como durante la Segunda Guerra Mundial. La organización ACLU demandó al gobierno por deportar a más de 200 venezolanos a El Salvador sin seguir el debido proceso legal. A pesar de los fallos judiciales que ordenaron la suspensión de estos vuelos, el gobierno de Trump continuó con la deportación, lo que desató críticas internacionales, especialmente por la forma en que los migrantes fueron tratados: esposados, incomunicados y sin acceso a abogados.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, celebró la llegada de los deportados, a quienes calificó de “delincuentes de alto perfil”. Según Bukele, muchos de los deportados eran responsables de crímenes graves, incluidos asesinatos y violaciones de menores. Sin embargo, las críticas persisten debido a la falta de pruebas claras que vinculen a todos los deportados con actividades delictivas, además de las denuncias de abusos durante el proceso de deportación. Este evento también se da en el contexto de una reactivación de los vuelos de deportación a Venezuela, tras el acuerdo entre el gobierno estadounidense y Nicolás Maduro.

