Infectólogo Ralf Malba sobre el incremento de VIH en Arequipa
¿Cómo se encuentra actualmente la situación del VIH y el sida en la ciudad de Arequipa?
La situación es preocupante. En Arequipa observamos un incremento sostenido de casos de VIH. En promedio, solo en nuestro establecimiento, se diagnostican entre quince y veinte nuevos pacientes cada mes. Esto no significa que sean todos los casos de la región, sino únicamente aquellos que llegan al hospital cuando ya presentan síntomas avanzados de la enfermedad.
Es importante entender que el VIH puede permanecer latente durante muchos años sin manifestar signos clínicos. Muchas personas portan el virus, lo transmiten, pero no saben que lo tienen. Por esa razón no acuden a los servicios de salud y no reciben tratamiento oportuno. Lo que nosotros vemos, en realidad, es solo la parte visible del problema, los pacientes que ya están en una fase avanzada.
¿Existe una cifra aproximada de personas que viven con VIH en Arequipa?
Los datos oficiales corresponden a la estrategia regional de epidemiología, pero desde la experiencia de nuestro hospital, que atiende aproximadamente el cincuenta por ciento de los casos de toda la región, actualmente tenemos cerca de dos mil pacientes en tratamiento activo.
La mayoría de estos pacientes son jóvenes, con edades que oscilan entre los veinte y treinta y cinco años. La incidencia mensual se mantiene constante, con entre quince y veinte nuevos diagnósticos. Esto nos indica que la transmisión sigue activa y que las estrategias de prevención no están siendo suficientes.
Desde su experiencia médica, ¿cuáles considera que son los principales factores que incrementan la propagación del VIH?
Existen múltiples factores. Uno de ellos es la falta de educación sexual integral dentro del entorno familiar. Muchos jóvenes inician su vida sexual sin información adecuada ni orientación responsable. A esto se suma el consumo frecuente de alcohol y drogas, que reduce la percepción de riesgo y favorece conductas sexuales inseguras.
También influye la normalización de prácticas sexuales sin protección y la subestimación de las enfermedades de transmisión sexual. No solo hablamos de VIH, sino también de hepatitis virales y otras infecciones. La población cree que estos problemas ya no existen o que no representan un riesgo real, y eso es completamente falso.
¿Considera que las políticas públicas de salud están respondiendo adecuadamente a esta problemática?
Lamentablemente no. Actualmente, no existe una política de prevención fuerte ni campañas visibles que generen conciencia o alerta en la población. En los inicios de la epidemia había información constante en espacios públicos, medios de comunicación y centros educativos. Hoy eso prácticamente ha desaparecido.
No existe vigilancia activa ni campañas de tamizaje masivo en centros laborales, educativos o comunitarios. Eso impide identificar a tiempo a las personas que viven con el virus y cortar la cadena de transmisión.
¿Qué grupos poblacionales presentan mayor incidencia de VIH en la región?
El grupo de mayor riesgo sigue siendo el de varones que tienen relaciones sexuales con otros varones, quienes representan más del sesenta por ciento de los casos. Sin embargo, algo que nos preocupa mucho es el incremento de casos en población heterosexual.
Cada vez vemos más mujeres diagnosticadas con VIH, muchas de ellas amas de casa, sin antecedentes de trabajo sexual. Esto demuestra que la enfermedad ya no está concentrada en un solo grupo, sino que se ha extendido a la población general. En niños, los casos son menores gracias al control en gestantes, pero el aumento en mujeres adultas es una señal de alerta.
¿Existe apoyo suficiente por parte de las autoridades locales o del Estado para enfrentar esta situación?
No hemos observado un apoyo significativo. El personal del CERITS es prácticamente el mismo desde hace casi veinte años, mientras que la cantidad de pacientes ha aumentado de manera considerable. Actualmente, trabajamos por encima de nuestra capacidad operativa.
No se evidencia una priorización real de la salud pública en lo que respecta al VIH y otras enfermedades infecciosas. La falta de personal, recursos y políticas claras convierte este problema en una situación crítica que requiere atención urgente.
Finalmente, ¿qué mensaje le daría a la población en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el VIH?
El mensaje principal es la prevención. Especialmente para los jóvenes que están iniciando su vida sexual. Es fundamental el uso de métodos de barrera, evitar relaciones sexuales bajo el consumo de alcohol o drogas y conocer a la pareja sexual. Cuidarse no es una cuestión de orientación sexual, sino de responsabilidad personal. El VIH y otras enfermedades de transmisión sexual siguen circulando y solo la información, la prevención y el diagnóstico oportuno pueden detener su avance.


